Estados Unidos ha iniciado una nueva serie de ataques sobre Irán después de que el presidente Donald Trump anunciara que volvería a "atacarlos fuertemente" la misma noche. Trump afirmó que este ataque es una retribución por el bombardeo reciente de barcos en el Estrecho de Ormuz por parte de Irán. Si Irán ataca de nuevo, Trump ha señalado que la respuesta será aún más contundente. Medios estatales iraníes han informado sobre explosiones en el sur del país, incluyendo las ciudades portuarias de Sirik y Bandar Abbas, que son importantes por su ubicación estratégica. El Estrecho de Ormuz es una vía de navegación internacional vital, y la seguridad en esta área es crucial para el comercio mundial.

Las explosiones también se escucharon en otras áreas como Konarak y Chabahar, que son regiones costeras donde han ocurrido cortes de energía debido a los ataques. Según las agencias iraníes, Irán ha restaurado dos de las tres líneas de energía y planea operar la tercera pronto.

Después de los ataques estadounidenses, la Guardia Revolucionaria de Irán confirmó que realizó ataques de represalia contra bases militares de EE.UU. en Baréin y Kuwait. Las naciones del Golfo reportaron estas explosiones; Baréin vio impactos en su capital, Manama, y Kuwait logró interceptar misiles y drones. Qatar emitió una alerta de seguridad para sus ciudadanos.

Mohammad Bagher Ghalibaf, el orador del parlamento iraní, criticó a Estados Unidos diciendo que "romper promesas trae costos", subrayando que el Estrecho de Ormuz solo se abrirá bajo acuerdos iraníes. Centcom, el mando central estadounidense, declaró que los ataques recientes buscan degradar la capacidad iraní de atacar barcos comerciales y marineros civiles. La situación sigue siendo crítica y tensa entre ambas naciones mientras el mundo observa con preocupación el desenlace.