Lindsey Graham, un senador republicano de 71 años, ha fallecido tras una enfermedad repentina. La noticia ha sido confirmada por su oficina. Graham, un importante aliado de Donald Trump, fue electo al Senado en 2002, donde se convirtió en una figura influyente. Su carrera política estuvo marcada por su fuerte postura sobre la intervención en política exterior, apoyando la militarización de los Estados Unidos en varios países. Recientemente, había regresado de Ucrania, donde se reunió con el presidente Volodymyr Zelensky, discutiendo el apoyo militar que Estados Unidos ofrece a Ucrania. Este último viaje no evidenció problemas de salud, lo que hace su muerte más inesperada.

Los informes preliminares del médico sugieren que la causa de su muerte fue una ruptura de la arteria aórtica, que es una arteria clave en el corazón. Donald Trump lo recordó como un 'verdadero patriota' y dijo que será muy extrañado por muchos. Durante su trayectoria, Graham había criticado a Trump, llamándolo un "bigotismo religioso" en 2015, pero con el tiempo cambió su postura y le apoyó en las elecciones. Guerra en Irak y su apoyo a Israel fueron también aspectos importantes de su carrera. Graham había expresado que, si los Estados Unidos no mostraban fuerza, otros países verían a América como débil.

Tras su muerte, el gobernador de Carolina del Sur tiene la tarea de nombrar un senador temporal mientras se celebran las elecciones. Este evento añade tensión a las elecciones que se celebrarán en noviembre, donde la lucha por el control del Senado es intensa. Además, se ha conocido que otro senador republicano, Mitch McConnell, ha estado hospitalizado semanas por una condición médica no revelada. Estos eventos ponen a los republicanos en una situación crítica, ya que deben mantener su mayoría en el Senado en un momento tan delicado.