En la mañana del martes, las autoridades de Bangkok informaron que el incendio en un bar ha dejado 30 muertos y más de 70 heridos, de los cuales 24 están en estado crítico. Hasta ahora, 27 de las víctimas han sido identificadas, lo que ha complicado aún más la situación para sus familias. La investigación inicial sugiere que el fuego fue causado por un cortocircuito en un aire acondicionado, que rápidamente cortó la electricidad en el bar. Muchos testigos han descrito el espacio como un cuarto oscuro incluso antes del incendio. Phatsara Khamloet, quien visitó el bar en mayo, comentó que tuvo que tomar un camino complicado para llegar al baño y observó que las salidas no estaban bien señalizadas. La experta en seguridad Busakorn Saensuk, quien revisó el lugar tras el desastre, afirmó que la puerta cerca de los baños estaba bloqueada, lo que seguramente impidió que muchos escaparan. Si los letreros de emergencia hubieran estado encendidos, la gente habría visto cómo abrir la puerta. Además, materiales inflamables como plásticos decorativos contribuyeron a la rápida propagación del fuego. Dado que el bar estaba registrado como un restaurante con música en vivo, no estaba obligado a seguir todas las normas de seguridad necesarias. Este hecho pone de relieve la necesidad urgente de revisar las leyes sobre construcción y seguridad en lugares de entretenimiento. En 2019, el dueño también tuvo otro bar que se quemó, aunque ese incidente no dejó víctimas. Este trágico evento ha generado un debate público sobre la seguridad en los locales de ocio, y muchos están pidiendo cambios inmediatos en la legislación que controla estos espacios, para evitar que sucesos como este vuelvan a ocurrir.