Arabia Saudita se encuentra en un dilema complicado y delicado. Desde febrero, cuando Estados Unidos e Israel comenzaron sus ataques a Irán, el país saudí ha tratado de evitar involucrarse directamente en el conflicto. Sin embargo, después de sufrir ataques de varios lados, Arabia Saudita decidió llevar a cabo ataques conjuntos con Estados Unidos contra milicias aliadas a Irán en Irak. El conflicto involucra a dos lados: por un lado están Irán y sus aliados, como los hutíes en Yemen, y por otro lado están Estados Unidos y sus aliados. Arabia Saudita quiere evitar una guerra total porque busca diversificar su economía y atraer inversiones. Si mantienen la estabilidad en la zona, podrían continuar con sus planes de desarrollo. Además, los hutíes están atacando barcos saudíes en el mar Rojo, lo que crea un ambiente de alta tensión. Si esto continúa, Arabia Saudita necesita decidir rápidamente si seguirá atacando o buscará negociar para reducir la escalada del conflicto. En este contexto, es esencial que el gobierno saudí analice sus opciones, ya que un conflicto prolongado podría perjudicar gravemente su economía y su imagen internacional.