Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, intenta nuevamente limitar la ciudadanía por nacimiento. Esto sucede algunas semanas después de que la Corte Suprema rechazara su primer intento. La semana pasada, él firmó dos órdenes ejecutivas que han generado polémica. Una de esas órdenes expande las definiciones de no ciudadanos, cuyos hijos no tienen derecho a la ciudadanía. La segunda orden prohíbe el turismo de nacimiento, un fenómeno que ocurre cuando mujeres embarazadas vienen a EE.UU. para dar a luz y sus bebés nacen como ciudadanos. Trump dice que este problema ha existido durante años y afecta a la economía y la seguridad del país. Según estudios, cada año nacen entre 22,000 y 26,000 bebés en EE.UU. debido a esta práctica. La administración de Trump quiere cambiar esta situación, ya que creen que esto beneficia a extranjeros que intentan aprovecharse del sistema. Si se continúan aplicando estas políticas, el número de nacimientos de este tipo podría reducirse drásticamente. Muchos expertos han ofrecido sus opiniones, creando un gran debate en el país sobre los derechos de las personas nacidas aquí y cómo afectan a la ciudadanía estadounidense. La discusión también incluye temas de derechos humanos y la historia de inmigración en EE.UU. Por esta razón, los aliados y opositores de Trump continúan debatiendo sobre la efectividad y la justicia de estas medidas.