La noche del 14 de julio de 2016, un hombre llamado Mohamed Lahouaiej-Bouhlel conduce un camión grande en Niza, Francia. Él ha planeado el ataque durante meses y recibe ayuda de algunos cómplices. Muchas personas están celebrando el Día de la Bastilla en la Promenade des Anglais, disfrutando de fuegos artificiales y música. De repente, él choca intencionadamente el camión contra la multitud. Esto causa 86 muertes y 458 personas heridas. Fue un ataque devastador que cambió la vida de muchas familias. La policía llega rápidamente y, tras un intercambio de disparos, dispara al conductor, quien muere en el lugar. El Estado Islámico toma responsabilidad por el ataque y afirma que Lahouaiej-Bouhlel actuó por su llamado. Esta tragedia se clasifica como terrorismo y provoca una fuerte reacción del gobierno francés. El presidente François Hollande declara un estado de emergencia que se extiende por tres meses, enfatizando que la seguridad de los ciudadanos es lo más importante. También intensifica los ataques aéreos contra el Estado Islámico en Siria e Irak. Además, la gente de Francia entra en duelo profundamente y hay días de respeto a las víctimas, donde todos recordamos la gente que ha perdido la vida. Se incrementan las fuerzas policiales y militares en las calles para mayor seguridad, y el gobierno pide a los ciudadanos que estén atentos y colaboren en la prevención de futuros ataques. Este incidente ha dejado una huella en la conciencia colectiva de Europa, que enfrenta el desafío del terrorismo constantemente. Las investigaciones siguen y otras personas detenidas están siendo acusadas de complicidad.