Mario Mandžukić es un destacado futbolista croata que ha dejado una marca significativa en la historia del fútbol. En la Copa Mundial de 2018, él juega en la final contra Francia el 15 de julio. Durante el partido, Mandžukić marca un gol en propia puerta, lo cual es un evento histórico. Este es el primer gol en propia puerta en la historia de las finales de la Copa Mundial. A pesar de que su equipo, Croacia, lucha con valentía, pierde el partido 4-2. Tras el partido, Mandžukić tiene muchas emociones; él se siente orgulloso de llegar a la final, pero también triste por la derrota.

En su carrera, ha jugado en muchos clubes importantes, como el Bayern de Múnich y la Juventus, y ha representado a su país en cuatro grandes torneos. Esta experiencia lo hace un jugador conocido y respetado entre sus compañeros y aficionados. Aunque la derrota es muy dolorosa, él siempre recuerda este momento como un hito en su trayectoria futbolística. Si hubiera marcado un gol en la otra portería, quizás Croacia habría ganado el partido y él sería un héroe, pero los eventos no sucedieron así. Mandžukić ha demostrado ser un jugador resiliente que enfrenta todas las situaciones con determinación y orgullo.