Rumi, un destacado místico y poeta, nos enseña con esta frase sobre la importancia de tener un maestro en cualquier profesión. Sin un guía, el aprendiz corre el riesgo de hacer errores y ser objeto de risas por parte de los demás. Aunque muchas personas pueden sentir que pueden aprender solas, tener un maestro permite adquirir conocimientos de manera más efectiva. En su trayectoria, Rumi también buscó un mentor y, por eso, él comprendió que el aprendizaje es un proceso en el cual se requiere humildad y respeto hacia los que saben más.